Misael
La noche antes del beso.
Últimamente me ha estado molestando mi cerebro. Me explico, no dejo de pensar en la mujer que vive en mi casa. Solo pienso que estará haciendo ahora y me hierve la sangre cuando la imagino con cualquier hombre.
"En mis tiempos le decíamos celos", opina la voz en mi cabeza.
Y aquí me encuentro, teniendo sexo con Samantha, en la silla de la cocina.
—Oh, Misael, esto se siente muy bien —gime con su chillona voz, estoy aburrido me muevo solo por inercia.
¿Qué hora s