Nore soltó una risa nasal al imaginárselo, ignorando los débiles golpes del pie de Sharon en su muslo para que parase de reírse de ella.
-Voy a la cafetería, te dejo en buenas manos - sacudió Cristina el pelo de su amiga antes de darle una mirada cómplice y despedirse de Nore. - Gracias por venir a verla.
Sharon seguía enfurruñada, viendo con los brazos cruzados a Nore que ojeaba de pasada todos los documentos que tenía desperdigados.
-Fue una mujer imbécil que abrió la puerta del c