Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba casi petrificada. Ese hombre casi no se parecía a Javier, no tenía como haber sabido que era él. Sólo cerró la puerta y se paró para esperar que le dijera cualquier cosa desagradable.
-Tranquila, muchacha. No muerdo, ya ni siquiera ladro, pero sigo siendo igual de perro, como algunos colegas me llaman.<







