61: El hombre allí.
Lauren.
—Sí, ¿pero por qué sentí la necesidad tan abrumadora de advertírselo? —cuestiono a mi terapeuta, Arleth—. Ha pasado casi una semana, y cuando pienso en decirle a Christian simplemente no puedo.
Arleth me examina desde nuestra llamada en la laptop.
—Puede ser porque tienes miedo de que Christian, ya que es tu novio, se vaya a preocupar demasiado al punto de querer convencerte de que renuncies; y como me has dicho, no quieres renunciar.
—No lo haré. Prefiero estar allí y asegurarme mientr