Abrazándose al pecho de su amado, Isabella sintió que el mundo era un lugar hermoso si Joseph siempre estaba con ella, nunca imagino que podría ser tan feliz y quería que su esposo también lo fuera, lo volvería el hombre más feliz, un hubo mas palabras entre ambos, no había mas pare decirse, no con los labios, besándose apasionadamente, se amaron con el cuerpo y con el alma fundidos en un solo ser, en aquel viejo departamento donde una vez fue la mujer mas desdichada, toda su vida se concentrab