Fuera del museo, una figura femenina se hallaba sentada a la sombra de un árbol en una banca junto a su amado Charles a quien había llamado diciéndole lo que acababa de ver, ojos llenos de enfado no dejaban de mirar hacia aquel recinto, la había visto, y con una sonrisa de par en par, Isabella había entrado en el Palazzo y después de horas aun no salía de él, aquella no parecía ser la misma hermana con el ceño permanentemente fruncido ni llena de amargura que siempre había sido, lucia demasiado