Esa mañana había amanecido soleada y hermosa, un clima perfecto para la ciudad perfecta y cada turista y persona en Palermo estaba disfrutando de tan hermoso día. Sin embargo, en medio de la radiante felicidad que se percibía en el ambiente, Charles Smith se sentía furioso, algo que comenzaba a pasarle demasiado a menudo desde que había llegado a la ciudad de los sueños.
Se sentía como un gato fiero y enjaulado. Aquella mañana ni el dueño del hotel ni la bella recepcionista habían llegado, algu