Las cosas parecían estar en aparente calma. Aquellos días habían sido soleados y felices, los cielos azules y tardes calurosas habían pasado con cierta tranquilidad a pesar de tener la amenaza de Charles Smith encima.
Isabella atendía a los clientes como era ya lo habitual mientras Ferdinand se hallaba en la guardería jugando con los demás niños que resguardaban allí mientras sus padres estaban trabajando. Ya no era un secreto que ella y el amable señor Harrington estaban saliendo, y contrario