—Es una escuela pública, cualquiera puede entrar y pensarían que es un estudiante. —Ríe algo obvio.
—Que gran seguridad tenemos, horita entran secuestradores. —Mira a la escuela con desaprobación y él ríe levemente.
—No soy un secuestrador y si así fuera, ni te avisaría que vengo por ti, vives trauma con los secuestradores... —Niega riendo, ella acepta el ramo.
—Algo... Responde la otra pregunta y acepto los chocolates. —Lo espera.
—Pues vine a buscarte. —Está decidido, ella acepta los chocolat