~Lucy
La luz del sol me dio en la cara antes incluso de abrir los ojos. El tirón brusco de la cortina llegó después, seguido de la voz de mi madre, demasiado alegre para la hora.
—¡Lucy, arriba! Es hora de ir al gimnasio.
Gemí, tirando de la manta sobre mi cabeza.
—Mamá, apenas es de mañana.
—Son las ocho —dijo, con tono firme pero cálido—. Últimamente has estado durmiendo medio día. Elijah ya está abajo esperando.
Ese nombre me despertó más rápido que cualquier alarma.
—¿Qué?
—Esperando