AVA LAULESS
Se me forma un agüero en el estómago con la bomba que estalla en este auditorio con nombre propio. Al mejor estilo de Dracco McDonald’s dejándonos con la quijada en el piso.
Alec en medio de nosotras se sostiene de nuestras manos con la boca abierta mientras apenas asimilo como el hombre con aspecto demacrado sube al estrado jurando sobre la biblia decir la verdad, nada más que la verdad en tanto los murmullos ponen en tensión todo el lugar.
—¿Escuche bien niñas?—dice Alec —Cesar