Los papeles del divorcio fueron lo primero que vi al entrar en la casa. Le dije a Norman Halal que necesitaba ver a mi marido, y él, a regañadientes, me dejó ir.
Pero pronto me arrepentí de haber vuelto. Había ropa tirada por todas partes, esparcida sobre los sofás y por el suelo. ¿Era esa mi ropa?
¿Acaso Iván estaba impaciente por verme marchar?
Me ardía la garganta al agacharme a recoger mi ropa. ¿Qué hacía yo allí?, me pregunté por enésima vez.
Se oyeron risas desde el dormitorio. Mis pies n