Por suerte para Lucas, pudo llegar a Inklings justo antes de las doce menos uno.
En el decimoquinto piso, una mujer vestida de negro lo dirigió hacia la oficina del CEO.
—Llegaste justo a tiempo antes de que me retire —levantó una ceja el jefe cuando un Lucas despeinado entró.
Lucas respiraba con dificultad; era evidente que había estado corriendo para alcanzar el tiempo. Su cabello, despeinado por el viento, y el sudor en sus cejas lo demostraban.
Lucas se quedó quieto torpemente, sorprendido