Punto de vista de Kai
Logré sacar a Nara de mi habitación y le arrojé su vestido arrugado.
—No te molestes en volver— le cerré la puerta en la cara, furioso porque me estaba sacando de mi trance.
—Deberíamos regresar, Taïgrm— le dije a mi lobo, sabiendo perfectamente cómo Sia le había estado pidiendo ayuda.
Y al instante, fui transportado de vuelta al pobre bosque iluminado. Pero supuse que era demasiado tarde: Jenna se llevaba una mano al cuello cortado, del que brotaba sangre a borbotones.
A s