Lo único que puedo agradecerle a Víctor es haberme regalado una parte de él que son mis pequeños gemelos, su amor es lo único que necesito para sanar esas heridas que su padre me hizo sin piedad
—¡Tía, ya llegué!
Mi tía es la que se encarga de ellos cuando trabajo hasta tarde aunque no es casi seguido pero ella siempre me ayuda con ellos al ir por ellos a la escuela.
—Mey, al fin llegas, comenzaba a preocuparme por ti. Oye, te tengo una sorpresa.
—¿Así?
Ella entra a su habitación y lue