Naiara
La forma en que me miraba mi caballero me hacía casi olvidar todos lo demás. Como tomaba mi mano mientras reposaba en su brazo, la suave tela de su abrigo en mis dedos, sus ojos verdes detallándome, moviéndose como hojas en el viento, su sonrisa que, por más que quiere, no puede ocultar. Éramos un secreto andante. Él era mi protector y a la vez, la razón por la que mi corazón latía contento.
Por fin habíamos logrado la gran presentación, yo necesitaba consolidar mi posición como una ve