James respiraba hondo mientras caminaba por la acera en dirección al bar. La noche era fría y oscura, y el aire fresco se mezclaba con los aromas de la ciudad. Sentía una tensión creciente en su pecho, como si cada paso que daba aumentara el peso de lo que tenía que hacer. No podía dejar las cosas así con Sean; le debía una explicación, aunque temía que a Sean no le importara lo que tuviera que decirle. Pero debía intentarlo.
Al llegar al bar, se detuvo un momento en la entrada. El lugar estaba