Mundo ficciónIniciar sesiónUn fuerte pitido se instala en mis oídos, la gente grita y sale del reservado y mi mirada se centra en el cuerpo del que, en una ocasión, fue uno de mis mejores amigos.
Lo dejo en el sofá; no puedo dejar de observar sus ojos y boca abierta y el agujero en su frente.
Siento como alguien tira de mi cuerpo y me aleja del suyo; intento resistirme, no puede estar muerto, no puede morir sin decirme quién tiene a mi hermana.
—Señor, tenemos que irnos —me dice Thomas sacándo







