Mundo ficciónIniciar sesión—Rozo, ¿puedes dejarnos solos, por favor? —Él asiente, inclina la cabeza frente a Gia y sale de la habitación.
Mi corazón palpita con fuerza y puedo observar que el suyo lo hace de igual manera; lleva un vestido azul largo y un abrigo ligero.
—Eres como una col —dice.
Frunzo el ceño. ¿Me está comparando con una planta herbácea?
—Hace seis años eras un desconocido que me hac







