EL PUNTO DE VISTA DE DAMIEN
Me desperté antes que Elara.
Eso se ha convertido en mi hábito. La luz temprana, el apartamento todavía tranquilo, la respiración de Elara pareja a mi lado.
Me quedé ahí unos minutos sin pensar en nada específico. Solo el techo y la mañana y el peso de su cabeza contra mi hombro.
Luego con cuidado, sin despertarla, me levanté.
Café primero. La máquina ya sabía lo que quería, o más bien yo había aprendido lo que quería y dejé de cambiarlo. Solo, dos tazas, la segunda