El señor Winchester era una persona alegre y muy amable, a pesar de que su hijo ya no fuera un niño siempre buscaba estar pendiente de todas sus acciones y porque no, cumplirle sus caprichos. De cierta forma sentía que era lo único que podía hacer para compensarle el tiempo de abandono que sufrió mientras él estaba al pendiente de la empresa. Le encantaba buscar mimar al rubio cuando se ponía en una actitud infantil a pesar de que este tuviera 27 años, ejemplo de esto era las innumerables llama