Mundo ficciónIniciar sesión—He venido a salvarte, ¿qué esperas para saltar a los brazos de este pechito y agradecerme? —sonrió malicioso.
Los temblores no me permitían soltar palabra alguna. Con el pie empujó el cuerpo de la mujer y tomó mi rostro entre sus manos.
—He venido a tiempo, ¿no? Ahora soy tu salvador, Sarita. ¿Sabes? Te besaría ahora mismo, pero es que no quiero que vuelvas a ensuciar mi ropa. No me estuvo asqueros







