58. Dominio.

Me moví en la cama y cuando me incorporé no vi a mi novia. El día de ayer fue… exquisito, ella lo es. Su piel deliciosamente suave, tersa al tacto y so olor, lo bien que responde ¡uf, necesito más! Trato de levantarme y tambaleo por un dolor en el costado. La paliza que me di con esos tipos, aunado a las casi veinte horas de sexo que tuve con Isobel me estaban pasando factura. Necesitaba descansar. Pero la necesitaba a ella desnuda y dispuesta en mi ca

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