XIX.

— ¡Le dije que no era necesario Sr. Black!

— ¡Y yo le he dicho que para mí es necesario Srta. Riggs, deje ya la necedad y guarde la calma.

— ¿Siempre es así de majadero y ruin? - lo miró enojada, aún sentía los labios hinchados por el beso. Él se giró y se relamió los labios causándole un estremecimiento incontrolable en el cuerpo.

— ¡Soy peor que eso Elena! créame cuando le digo que con usted me estoy conteniendo - cubrió su boca con la mano

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