El eco de los pasos en el pasillo exterior se escuchaba cada vez más cerca y con mayor nitidez. Dave no perdió el tiempo. Con un movimiento fulminante, saltó de regreso a la cama de hospital, acomodó su imponente cuerpo boca arriba, rígido, y cerró ambos ojos con fuerza. En ese mismo instante, se transformó de nuevo en un indefenso "cadáver viviente".
Elyn reaccionó con rapidez. Antes de que llamaran a la puerta, sus ojos captaron algo terrible en el cuello de Dave: la pequeña mordida que le