El sol de la mañana brillaba sobre la ciudad de Nueva York, proyectando una cálida luz que contrastaba con el frío aire otoñal. En el patio del hospital central, un lujoso sedán negro estaba estacionado. Habían pasado varios días desde la conmoción provocada por la amnesia de Berlyn, y ahora el equipo médico había declarado que su estado era lo suficientemente estable como para continuar con el tratamiento ambulatorio.
Dentro del habitáculo, Michael estaba sentado detrás del volante. Su mirada