El frío aroma de los medicamentos se volvía cada vez más asfixiante en el pasillo de la planta VIP del hospital central de Nueva York. En la silenciosa sala de espera privada, la señora Moreno estaba sentada sobre un sofá tapizado en cuero, con los dedos entrelazados con fuerza. Violet permanecía de pie a su lado, acariciando el hombro de la anciana para brindarle un poco de calma.
Cuando las puertas dobles se abrieron lentamente, Dave entró.
El hombre de porte imponente, que normalmente se man