La magnífica y agotadora celebración de la boda finalmente llegó a su fin cuando el reloj marcó la una de la madrugada.
Los aplausos, la música jazz y el animado murmullo de los invitados del clan Moreno desaparecieron, dando paso a la tranquilidad que reinaba en la habitación principal.
Las lámparas de araña de cristal del techo habían sido atenuadas, dejando únicamente el cálido y tenue resplandor dorado de los apliques de pared.
Elyn estaba sentada, recostada sobre el borde de la cama king-s