25. PREOCUPACIÓN
Sharif
Estaba desesperado con toda esta situación, ahora no sabía si agradecer o maldecir más el hecho de que nos quedáramos juntos, pero primero debía averiguar qué pretendía mi abuelo con todo esto y no fue sino hasta la quinta llamada que por fin contestó el móvil.
—¿En dónde estás y por qué no me dijiste que nos quedaríamos con Amal?
—Hola para ti también, yo estoy muy bien gracias —respondió sarcástico.
—No te hagas, estoy atrapado en la casa de Amal con Lucero por culpa de los hombres