Ya era hora.
~ MIA ~
Esa noche no pude dormir.
Me tumbé en la habitación de invitados, mirando al techo, con la mente dando vueltas a todo lo que podía salir mal. Las palabras de Daniel no dejaban de resonar en mi cabeza. Te destruiré, Mia. Y disfrutaré cada segundo.
Lo decía en serio. Sabía que lo decía en serio. Daniel no hacía amenazas en vano.
Hacia las tres de la madrugada, renuncié por completo a dormir. Me levanté de la cama, bajé las escaleras y me preparé una taza de té que no me bebí. Me senté en