95. Señal oculta
De repente, la vista de Steve se fijó en un pequeñito monedero redondo, rosado, dejado sobre la alfombra de juegos.
Había comprado todos esos juguetes y algo así, no era de su hijo.
Se acercó, agachándose y agarró el monederito.
— ¡Dámelo, eso es mío, eres malo, tío Steve, eres malo! – Winona se zafó de su madre, llorando, y fue a arrebatarle a Steve su monedero.
— Winona, espera, escucha pequeña, lo siento, esto es algo de los adultos, una persona mala quiere hacerle daño a tu primito, ¿entie