—No es mi culpa que no quisieras hablar conmigo. Podría haberte dicho que todo lo que hice fue actuar como si supiese de lo que estaba hablando cuando amenacé con emprender acciones legales —.
Cuando la conversación se estancó, Belinda se acercó a la máquina de café y comenzó a prepara una cafetera de algo que olía celestialmente bien. Edmond observó la cafetera con codicia y cuando ella le ofreció una taza con el líquido caliente momentos más tarde, se la bebió con avidez, sin importarle que l