—¿Así que no estabas diciendo que tal vez ibas a casarte conmigo?— Preguntó Edmond.
Belinda sonrió y negó con la cabeza a Edmond. —Estás haciendo trampa,— le dijo. —No puedes preguntarme si voy a decir que sí a una proposición. No funciona de esa forma. Primero te propones y entonces obtienes tu respuesta.—
Edmond sonrió. Belinda estaba siendo juguetona. Eso era sin duda algo bueno.
—¿Así que quieres una propuesta?— preguntó.
—Si quieres una respuesta, yo quiero una proposición,— le dijo Belind