Antes de entrar al hospital, Pablo le advirtió a Amanda:
—Verás al ginecobstetra y de allí iremos a la mansión.
—No entiendo a qué te refieres.
—Sabes a lo que me refiero, no visitas a tu madre. —Amanda enarcó su ceja izquierda.
Ella caminó detrás de él con visible enojo. Llegaron hasta el consultorio del médico, inmediatamente fue atendida a pesar de que algunas pacientes esperaban antes que ella. Pablo como siempre había tenido que tocar algunas puertas antes de llegar allí, Fabián era una es