Capítulo 67. Codo a codo.
Lidia bajó la pistola un centímetro. Abrió los ojos de par en par. La máscara de frialdad corporativa se le rompió por completo. La incredulidad pura le golpeó el rostro.
—¿Te está amenazando? —exigió Lidia.
Su voz tembló de ira. Volvió a subir el arma rápido, apuntando a la cabeza del ruso por encima del hombro de su hermana.
—¿Te está obligando a decir eso? Dímelo y le vuelo el cráneo a este animal.
Mariana levantó la barbilla. Cero miedo. Pura resolución.
—Nadie me está amenazando, Lidia —r