Valeria llegó a la oficina, donde Xavier la esperaba pacientemente. Tamborileó con las manos sobre el escritorio y miró su reloj. La puerta se abrió y Valeria entró.
Parecía muy contenta, pero su sonrisa se desvaneció al ver la expresión de Xavier.
—Vaya, has vuelto. Pensé que te ibas a fugar con Ravina —dijo con el ceño fruncido. Valeria suspiró audiblemente.
—Buenas noches, señor Ravenmoor —lo saludó y comenzó a caminar hacia su escritorio, cuando Xavier la agarró y la acorraló contra la pare