Punto de vista de Laurabeth
El pasillo del hospital se sentía cegadoramente brillante. El agudo olor a químicos me picaba la nariz con cada respiración. Odiaba cada segundo que pasaba aquí. El chirrido de los zapatos de goma sobre el piso de baldosas y el constante pitido de las máquinas hacían que mi corazón saltara cada vez. Mi madre yacía tras esas puertas cerradas. Los médicos lo llamaron un episodio cardíaco inducido por el estrés. Sonaba como una forma educada de decir que su corazón habí