CALEB
—Cal… —me llama Caddie desde su posición en mi pecho. Sin levantar la mirada ni un segundo. — ¿Aún me odias por haberte ocultado la información de mi familia y por no haberte buscado antes? —pregunta en un susurro.
—La verdad… Es que es complicado. —admito con la voz quebrada.
— ¿Por qué?—pregunta rápidamente ella, frotando suavemente su mejilla contra mi pecho.
—Yo lo que más he resentido de tu actitud todo este tiempo, es el hecho de que me obligaste a estar sin ti. Que no estuvimos jun