DANIEL
Salgo con los chicos al pasillo cargando el portabebés.
Ellos se mantienen en silencio cuando salimos; bueno, en silencio todos menos Louis, que se mantiene gimoteando por su nariz golpeada.
J0der con ésta parejita de tórtolos y su odio por las narices sanas.
No les presto mucha atención, porque la verdad es que lo único que puedo hacer es mirar a la bebé dentro del portabebés.
Entro a mi oficina personal y cierro detrás de mí, asegurándome de tener un tiempo a solas con mi hija.
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