Capítulo 2
Mi mente se quedó en blanco por un momento, la lujuria nublándolo todo, pero no iba a dejar que ella ganara tan fácil.
Enganché mi pierna alrededor de la suya, tirándola para desequilibrarla y que las dos cayéramos de lado, estrellándonos contra el suelo en un enredo de extremidades y respiración pesada.
Las baldosas estaban frías contra mi piel donde mis shorts se habían subido, pero el frío no hacía nada para enfriar el calor que se acumulaba entre nosotras.
Rodamos una vez, dos ve