PUNTO DE VISTA DE ANDREA
Cerré los ojos con fuerza y me preparé. Sentía su aliento cálido y húmedo contra la piel sensible de mi cuello. Podía oler el bourbon agrio que emanaba de sus poros. Esperé a sentir sus labios, la violación final por la que había vendido mi dignidad.
Pero nunca llegó.
En cambio, se produjo una repentina y violenta ráfaga de aire.
El peso del brazo del hombre que me rodeaba la cintura desapareció al instante. Fue como si la gravedad se hubiera invertido. Oí un jadeo ah