Kate en Londres cada vez se acostumbraba más, el sol hacía que la ciudad fuese más agradable, con Alelí trataban de dar un paseo diario mientras Eduardo estaba en sus clases de doctorado. La brisa despejaba su mente y hacía que la tristeza por la muerte de Antonio doliera menos -ahora solo me queda luchar por mi hija- se decía
Eduardo era muy atento, después de salir de la Universidad las llevaba a almorzar a diferentes lugares o solamente al parque donde se sentaban a comer algo rápido y el ju