366 LA VIRGINIDAD DE ÁNGELA

Peter despertó abrazado a Ángela quien seguía durmiendo sin moverse, al sonar la alarma para ir a trabajar se levantaron él a la ducha, ella a hacer el desayuno, ninguno de los dos habló, comieron en silencio y después cuando ella fue al baño, Peter lavó los platos y ordenó la mesa.

Se fueron juntos al gimnasio que abría sus puertas al público. Tal como lo habían pensado, al llegar ya había una fila de gente esperando para entrar. Raúl ayudaba a las secretarias a inscribir a la gente y darles l
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