Ángela lo veía venir, conversar acerca de la empresa, traerle regalos y tras un paseo por el jardín la dejaba sentada entre las flores y se iba dándole un beso en la mejilla.
Al irse Ángela lloraba, quería decirle tantas cosas, pero no podía, le daba vergüenza.
Pasaron dos semanas ella internada y cada vez se sentía mejor, aunque el doctor estaba preocupado porque ella no hablaba solo asentía y seguía instrucciones. Algunas veces tenía pesadillas y decía que la dejaran ir. Peter le preguntaba q