Ya era de noche Kate se dio un baño de espumas, se secó el pelo, tomó una leche caliente y se acostó, la cama era exquisitamente suave y blanda, sintió una tranquilidad máxima, tras leer unas páginas de un libro sobre embarazadas cayó en sueño profundo.
Antonio salió del edificio de Kate con el corazón roto, con los ojos rojos y con ira manejo a máxima velocidad imaginándose a Kate reencontrándose con Eduardo, su mirada se nubló y en una vuelta perdió el control de su auto y chocó contra una ba