Luego de unos minutos Luis separó su boca y vio los ojos grandes de Paula, se separó aún más y ella reaccionó -vete de aquí ¡¡y no vuelvas más!!- ella estaba colorada y descolocada.
Él retrocedió y se fue, había logrado su cometido, ella se dio cuenta de que eran mis besos.
Paula se sentó en el sillón, pálida, se tocó los labios con su mano… ese beso… no… no.
Luis volvió a la empresa, Ángela estaba en su nueva oficina con empleadas de aseo, porque mandó a que le hicieran un aseo profundo. Cuando llegó Luis, lo llevó a la cocina para que le contara
-al principio me trató igual que siempre, con desprecio e insultos, hasta que me acerqué hasta ella, la tomé y la besé.
-¿te pudo reconocer?- le preguntó Ángela
-no lo sé, que quedó inmóvil mirándome, luego me echo de la mansión y me dijo que no volviera más-
-es probable que te haya reconocido, pero no lo va a decir por vergüenza- dijo Kate
-¿y ahora qué hago?- le preguntó Luis
-ahora hay que esperar, habrá que tener paciencia-
-¿y si ella