Kate miró el celular y era la profesora de yoga, Antonio no lo oculto y leyó el mensaje en alta voz -espero que hayan disfrutado la clase, me encantaría volver a verlos mañana-
Kate se quedó en silencio y se paró de la silla, Antonio comprendió, estaba celosa. Quizás eso era lo que necesitaba para sentir que aún ella lo quería. Antonio sonrió.
Kate se metió al auto y de allí al departamento Antonio la miraba sonriendo y le sacaba celos a propósito -muy preocupada Carla, mañana vamos de nuevo, ¿v