Stefano luego de ayudar a bañar, y cambiar a la pequeña Lug, se recostó en la cama, con ella en su pecho, y con ellos Pierina.
Le leyó un cuento de princesas, mientras la pequeña cerraba sus ojitos y se dormía, y es que tenían una conección ya fuerte, que el tiempo no la destruiría jamás.
Pierina, acostada a su lado, tomó su móvil y como siempre, capturaba eso momentos memorables de padre e hija y por qué no, En familia.
La acomodaron en su cuna, besaron sus cachetes rosados y regordetes,