50: Lo diremos. -2
Bajo del taxi, voy hasta la puerta y golpeo con mi estómago retorciéndose.
Estos días solo hablamos por mensajes y no quise sacar a colación un problema, quiero que cuando no podamos vernos estar bien.
La puerta se abre y lo veo vestido casual, con su tierna sonrisa y lo abrazo con fuerza mientras cierra la puerta. Entierro mi rostro en su pecho y respiro su olor, intento estar calmada, no sé qué me pasa que lloro por todo.
Soy una tonta.
— Mi amor, ¿cómo estás? Te extrañé —aprieto su ro