La cabina por fin está a oscuras. Luces atenuadas en azul, motores ahora constantes. La mayoría de los pasajeros desplomados bajo mantas finas o fingiendo dormir con almohadas cervicales.
Llevamos cuatro horas en el vuelo a Chicago… crucero suave, sin turbulencias, sin llamadas de botón desde hace noventa minutos.
Me duelen los pies de tanto estar de pie, la blusa se me pega húmeda a la parte baja de la espalda y entre las piernas hay un dolor sordo e insistente que ha ido creciendo desde que n